Crisis en el sentido de Habitar – Por Luis Manuel Cuevas Quintero

 

 

“Ma è una Patria la terra dove non si riesce a vivere del proprio lavoro?”
La inmigración es una de las respuestas posibles al biopoder castrocomunista, es la expresión máxima de una dolorosa decisión de partir, de dejar el lugar, tiene en lo que se observa del caso venezolano como motivo principal  la pérdida del sentido territorial (topofobia) y, la ruptura concreta de las vidas cotidianas, de sus ritmos, de sus sentidos de orientación comunitaria e individuales.
La otra respuesta ante la situación de colapso nacional está por emerger; también tiene su fundamento en el problema del espacio y el lugar e implica una redefinición de la percepción y de los afectos que se construyen con ellos (comunidad imaginada y genios loco marcan la percepción de las escalas geográficas vinculadas a la nación y a las vidas de cada individuo).
Símbólicamente liga tierra con madre patria; esta percepción topofílica invita a defender y a enlazar el valor espacial con la vida y el goce de habitar, En situaciones de crisis o colapso tiene como se sabe, una viejita por partera de las historias; esta viejita siempre trae lo nuevo… no olvidemos que la dialéctica existe e irrumpe a veces de formas intempestivas reconfigurando espacios, formando otros nuevos para volver a orientar el pensamiento y las emociones.
Materia, imaginación y vida cotidiana definen los puntos de partida de las soluciones alternativas al biopoder castrocomunista.
En tal sentido los textos que se tejen vienen cargados de múltiples actitudes y de formas diversas que transitan desde el nihilismo hasta la construcción de nuevos sentidos de pertenencia y de defensa del espacio vital, una categoría por cierto muy mal entendida por el abuso que hizo de ella el nacional socialismo (que también era un socialismo por cierto).
El pasado en términos comparados nos trae espejos de pasados prácticos que si bien no indica que todo se repite si nos permiten contrastar las historias para ver sus puntos ciegos.
A propósito de este sentido trágico de la existencia que afecta el habitar de los venezolanos, traigo una cita de un momento migratorio terrible, el italiano; este junto a otros momentos como el de la guerra civil española, o el de los alemanes del este del muro de Berlin; los hambrientos irlandeses; los espaldas mojadas centroamericanos y mexicanos; los caminantes sirios obstinados de los fuegos no artificiales de las bombas y, los navegantes improvisados de las pateras africanas, nos muestra ese terrible estado del espíritu que implica la deslocalización de la vida, el desarraigo y la necesidad de volver a arraigarse para que la vida emerja en esa franja intersticial cuya metáfora esta en la Odisea y en sus posteriores recepciones, todas ligadas a modos diversos de ver la nostalgia entre el viaje y sus posibilidades de retorno y errancia.

Cosa intende per nazione, signor Ministro? È una massa di infelici? Piantiamo grano ma non mangiamo pane bianco. Coltiviamo la vite, ma non beviamo il vino. Alleviamo animali, ma non mangiamo carne. Ciò nonostante voi ci consigliate di non abbandonare la nostra Patria? Ma è una Patria la terra dove non si riesce a vivere del proprio lavoro?” (Palavras de um imigrante italiano, em resposta a um ministro, também italiano, que o aconselhava a não emigrar, en, Angelo Trento – Do outro lado do Atlântico. Editora Nobel, 1989. São Paulo).

Luis Manuel Cuevas Quintero
Universidad de Los Andes-Universidad Nacional Autónoma de México. Universidad Autónoma Metropolitana. Colonia Roma, México 16 de agosto de 2018