El venezolano que asesinó a su familia en Perú no padecía ninguna enfermedad mental

**** Erick Hernández se había atendido en ​el Hospital Nacional Arzobispo Loayza, según informó el director Juan Machicado

Versión Final

Comienzan a surgir elementos sobre la tragedia que sacudió a una familia venezolana en Lima, Perú, donde la madrugada de este miércoles Erick Hernández Ramos, de 37 años, mató con un cuchillo a su esposa Daymar Álvarez y a su bebé de apenas un año y al esposo de su hermana, Daniel Fragoza, quien habría intentado enfrentarlo.

El crimen múltiple ocurrió en la Urbanización San Fernando, en el Cercado de Lima, dentro de un departamento que el hombre alquilaba desde hace seis meses y donde también vivía la hermana de este junto a su familia.

Hernández también atacó a su hermana Yeisy Hernández y al bebé de esta de dos años. Ambos se encuentran en el hospital Arzobispo Loayza y se sabe que el menor lucha por su vida. Tras cometer los varios asesinatos el sujeto se lanzó por la ventana del departamento y corrió por tres cuadras. Murió embestido por un vehículo.

Se maneja que la familia, por la incapacidad de Hernández, y el costo de su enfermedad, sufría problemas económicos.

No tenía problemas mentales

Inicialmente algunos medios difundieron que Hernández Ramos tenía un problema mental, pero en el diario El Correo, de Lima, el director del Hospital Nacional Arzobispo Loayza, Juan Enrique Machicado, confirmó que el venezolano se atendió en este nosocomio por un síndrome convulsivo, el pasado 8 de octubre.

“Fue evaluado previamente en la posta de Mirones, luego pasó a la Clínica de la Solidaridad y luego vino acá, donde estuvo hospitalizado dos días. El neurólogo determinó que se trataba de una epilepsia orgánica, es decir, un daño en el cerebro que le estaba produciendo este síndrome convulsivo, contó en conferencia de prensa”.

El galeno indicó que, en aquel entonces, se le prescribió fármacos y se le dio de alta, pero que “nunca más regresó” para su control posterior en el área de neurología. Explicó que este síndrome se caracteriza porque el paciente comienza a tener sacudidas de los miembros superiores e inferiores.

“Fue traído al hospital por su pareja. El neurólogo en sus evaluaciones no detectó ninguna patología (enfermedad mental). El neurólogo determinó que era daño orgánico y por lo tanto necesitaba tratamiento anticonvulsivo”, detalló.