NARCOESTADO VENEZOLANO

Isaúas Márquez

El problema de la guerrilla en la frontera colombovenezolana es bastante antiguo, pero se refuerza y convalida desde finales de 2005 cuando el extinto presidente Chávez  “decidió intensificar el respaldo de de su régimen a la guerrilla, convirtiendo a Venezuela en un importante centro de distribución para la cocaína producida por las FARC y por otros grupos de traficantes” según informe del Instituto de Empresa Americana (AEI, por sus siglas en inglés) ya que Venezuela fue, siempre, para las exportaciones de cocaína provenientes de Colombia hacia Europa y los EEUU. Asimismo, según el mismo informe, en una reunión secreta efectuada en Barinas, Chávez comprometió millones de las arcas de PDVSA a los comandantes FARC a objeto de  “financiar sus operaciones ofensivas contra el Gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez”, también resalta el informe.

Aunque la motivación de Chávez era muy política –contrariar a la oligarquía colombiana-, pero su actitud terminó en efecto bumerán porque al pretender asumir un control directo en la comercialización y mercadeo de drogas de la cocaína de las FARC, aparte de su avidez particular, por lo jugoso del negocio, convierte a su gobierno en cometividad criminal, razones éstas por las que los orondos líderes chavistas de la revolución se interesan más en el movimiento de estas operaciones lucrativas de la corrupción que en gobernar o gerenciar la economía.

Desde entonces, hasta hoy día, tenemos a Venezuela convertida en una gran máquina lavadora de dinero junto con sus secuelas directas de corrupción, narcotráfico y mafias del oro, donde quizá, sin equívoco alguno, altos funcionarios del gobierno utilicen los organismos de estado para sus operaciones delictivas, ocupando todo el aparataje de seguridad nacional para sus actividades.