SANCIONES TREASURY

Isaías A. Márquez Díaz

Sin necesidad de una apología, podríamos decir que las sanciones del norte no son sainetes, sino realidades en las que no hay godfather,estentórea o ironía  posible ya que su filosofía es no hay perdón  ni excusa que valga  (there is no forgiveness or excuse that is worth) ya que son muy precisos y objetivos en todas sus decisiones para el bloqueo de activos a personas responsables por la crisis venezolana (caso excepcional en el hemisferio); sanciones a personas físicas (naturales) y jurídicas de la nación. Consecuencialmente, actúa contra el círculo de allegados y el producto (secuelas) de la corrupción presidencial venezolana, incluida la mala gestión administrativa.  Todos, sin excepción, muy bien monitoreados desde la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), organismo de control financiero dependiente del Departamento del Tesoro de los EEUU.

A toda la variada gama de vicios y corruptelas se añade la represión policial atroz durante las manifestaciones de 2017. Y, lo recién ocurrido en las fronteras con Brasil y Colombia por bloqueo de paso de la ayuda humanitaria, dizque en defensa de la Constitución y la soberanía (¿?), en cuyo “nombre” se consumaron crímenes de LESA HUMANIDAD, imprescriptibles y sin derecho a amnistía.

Cualquier sanción sería, aún, muy rala para los genocidas del régimen, adláteres consumados del chavomadurismo castrocomunista, que nos sojuzga jactanciosa e infamemente, sin reparar en su fosa de la ignominia y el rechazo genaralizado a escala hemisférica, quizá solo visto durante  el führer / Stalin, quienes pasaron a la posteridad como etnocidas abominables,  dadas sus crueldades contra inocentes reacios al régimen, testimonios que jamás se borrarán de la historia universal.