Se ve delicioso!


Imagen tomada de https://sumedico.com/pan-dulce-con-menos-calorias/

Al momento de comer, son muchos los factores que influyen en que disfrutemos o no de una comida. El primer contacto o estímulo que recibimos de un alimento es a través de la vista, ya que es su apariencia lo que nos invita a acercarnos o a alejarnos de ella, ¿cierto?.

Cuando tenemos la oportunidad de ver lo que podríamos pedir para comer, nuestros ojos se concentran en características que resaltan y que generan una expectativa acerca de su sabor. Estas características se conocen como atributos sensoriales, en este caso, en el que solo vemos, son atributos de apariencia. Si pensamos un poco en lo que decimos cuando vemos comidas en un bufet, restaurante, panadería, etc. Es probable que cada quien utilice expresiones diferentes, en mi caso suelo comentar: ¡se ve bueno! ¡se ve delicioso! y es justo el estímulo que necesitamos para animarnos a probarlo. Por otra parte, estoy segura de que en algunas ocasiones han hecho comentarios contrarios como: ese pan se ve seco, duro; ese postre se ve muy dulce o meloso o grasoso, esas naranjas se ven ácidas. ¿Pero cómo podemos saber esto si aún no lo hemos probado?

Es curioso pensar que aún sin probar o percibir aromas, nos adelantamos a juzgar o a adivinar como es el sabor, como es la textura, dos aspectos que por lo general podemos asociar sólo con ver. Lo cierto es que nuestro centro maestro de información, es decir, nuestro cerebro, recibe las imágenes que son en este caso el estímulo visual e inmediatamente activa una búsqueda en nuestros archivos o base de datos de la memoria, en la cual comienza de forma muy rápida, a establecer comparaciones con experiencias anteriores. Esto ocurre en fracciones de segundos y no somos conscientes de ello.

Cuando por ejemplo entramos a una panadería y observamos un pan dulce que tiene la superficie opaca, oscura y ligeramente agrietada. Es muy probable que pensemos que ese producto está duro o seco, ¿Te ha pasado?. Y existe una alta probabilidad de que sea cierto, porque tu cerebro tiene almacenado un recuerdo de un pan parecido, que no disfrutaste tanto porque estaba duro y seco. Aquí debo hacer un paréntesis, porque los gustos son tan específicos y únicos como lo eres tu como ser humano, en este caso, lo que tu juzgues como sabroso son las características o atributos sensoriales que aprecias y definen tu gusto como consumidor. Hago esta aclaratoria, porque alguien podría decirme: a mí me gusta el pan seco y duro, porque lo acompaño con una bebida, y esa es la manera como consumo el pan, por ejemplo.

Por otro lado, es probable que les haya ocurrido que, a pesar de una apariencia poco atractiva del producto, cuando lo probamos resulta una sorpresa ya que, si está delicioso. Continuando con el ejemplo del pan dulce, entonces tendría una miga suave y esponjosa. Aunque no es lo común, podría ocurrir. Ahora, es muy importante que consideres que si eres quien prepara y vende ese pan dulce del ejemplo, el hecho de que no sea atractivo a la vista puede hacerte perder clientes a pesar de que tu pan sea delicioso. Este es uno de los múltiples aspectos que como cocineros o emprendedores deben cuidar al momento de elaborar alimentos. Recuerda que gran parte del éxito de tus productos está en la oportunidad que te dan los clientes de probarlos, y si aplicamos la expresión “Ver para creer”, entonces lo mejor es que la apariencia y el resto de los atributos sensoriales estén alineados, sean coherentes entre sí, resultando en un producto de alta calidad, memorable, delicioso!!.


Odry Vivas –https://odrywordpress.wordpress.com/

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