Calidad Institucional – La base de la estabilidad democrática

La institucionalidad en Venezuela viene atravesando en los últimos años, uno de sus periodos más complejos, caracterizado fundamentalmente por la pérdida en la separación de poderes, respeto a su autonomía, necesario para la construcción de un verdadero equilibrio institucional. Este deterioro institucional ha limitado el ejercicio de los derechos democráticos y mermado totalmente la confianza de los ciudadanos.
El tejido institucional se ha visto afectado, alcanzando su punto de inflexión en el año 2009, al incorporarse vía Enmienda Constitucional, la reelección indefinida, acabando de un solo golpe uno de los principios fundamentales de todo sistema democrático, el principio de la alternabilidad democrática.
Sin embargo, a pesar del panorama tan sombrío que nos acompañó en los últimos tiempos, hoy se nos presenta una extraordinaria oportunidad para comenzar a contrarrestar ese deterioro y comenzar la reconstrucción. Un proceso que no será fácil, complejo, pero que es necesario transitar.
Primero es importante destacar el rol que tendrá la nueva Asamblea Nacional, electa en las elecciones regionales del 2025, donde se han dado importantes discusiones como la reforma de la Ley de Hidrocarburos, la Ley de Amnistía, que generó un debate importante en todo el país, con sus fortalezas y debilidades, pero que abrió una puerta para la liberación de muchas personas que injustamente nunca debieron pasar por esa situación. Aún faltan muchos, pero se deben seguir haciendo los esfuerzos en esa dirección, hasta alcanzar la liberación de todos.
Ahora viene la conformación de los poderes públicos, comenzando con la apertura del proceso de postulación para el nombramiento de quienes integrarán el Poder Ciudadano, conformado por el Fiscal General de la República, El Contralor General de la República y el Defensor del Pueblo, luego se debe hacer una revisión exhaustiva del Poder Judicial, ni hablar del Poder Electoral, integrado por el Consejo Nacional Electoral, quien ha sido objeto de controversia en los últimos procesos electorales, afectando en gran medida al derecho político por excelencia consagrado en nuestra Constitución, el sufragio universal y secreto.
El futuro democrático de Venezuela, requiere una profunda reconstrucción institucional, que pasa fundamentalmente por la desconcentración del poder, recuperar los equilibrios y contrapesos, eliminar la reelección indefinida, que permita recuperar la confianza del ciudadano en las instituciones, en la medida que esto sea posible, podremos hablar de una nueva etapa y que el país se enrumbe nuevamente al camino democrático, que jamás debió abandonar.
Francisco Castrillo – Profesor Escuela de Ciencias Políticas ULA

