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Así busca Estados Unidos recuperar el sistema eléctrico en Venezuela

El sistema eléctrico venezolano está altamente centralizado y depende, en su mayoría, de la energía hidroeléctrica (cerca del 78%). Foto: Archivo

La administración estadounidense sostiene que sin una red eléctrica totalmente operativa no será posible recuperar y aumentar la producción petrolera venezolana, convirtiendo esta cuestión en un punto clave del acuerdo energético

EL NACIONAL – Por GDA | El Tiempo | Colombia

El sector eléctrico constituye un cuello de botella para la economía venezolana, pues su pleno funcionamiento es imprescindible para abastecer de energía tanto a las instalaciones petroleras como a empresas de otros sectores.  

Así lo reconoce Estados Unidos que, luego de la captura de Nicolás Maduro, se declaró dispuesto a facilitar inversiones para rehabilitar el sistema eléctrico venezolano

No se trata solo de encender bombillos, sino de reactivar un coloso que lleva años en agonía. Actualmente, en distintas regiones del país, familias y empresas pueden pasar hasta cuatro horas al día sin electricidad.

El Departamento de Energía de Estados Unidos destacó que la recuperación del sistema eléctrico venezolano busca “fortalecer la seguridad nacional de Estados Unidos en el hemisferio occidental y ayudar a restaurar a Venezuela como un aliado responsable y próspero de Estados Unidos”.

Incrementar la producción petrolera: prioridad para EE UU

Para la Casa Blanca, es prioritario incrementar la producción petrolera –Trump afirmó que Venezuela le enviaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo– por lo que reactivar el sistema eléctrico es fundamental. 

Estados Unidos ha descrito este sistema como un “cuello de botella” y una red “deteriorada y frágil”.

El sistema eléctrico venezolano está altamente centralizado y depende, en su mayoría, de la energía hidroeléctrica (cerca de 78%). 

El Departamento de Energía estadounidense señala que ha habido desinversión y falta de mantenimiento, además de elevadas pérdidas en transmisión y distribución que ocasionan los apagones.

Según la misma fuente, la red eléctrica venezolana ha perdido más de 30% de su capacidad de generación, afectando tanto los servicios básicos como la producción industrial y la actividad petrolera.

Así las cosas, Estados Unidos estima la ejecución de inversiones en la adquisición de equipos, repuestos y servicios técnicos, con respaldo financiero de los ingresos petroleros. 

Según reveló la Casa Blanca, la semana pasada completó las primeras transacciones por 500 millones de dólares dinero que, bajo intermediación de Catar, será administrado por Washington en beneficio de Venezuela y de EE UU.

Sin embargo, la administración estadounidense sostiene que sin una red eléctrica totalmente operativa no será posible recuperar y aumentar la producción petrolera venezolana, convirtiendo esta cuestión en un punto clave del acuerdo energético.

¿Cuánta generación de energía es capaz de producir Venezuela?

La realidad numérica es cruda: la generación actual de energía en Venezuela apenas alcanza el 70% de su máximo registrado en 2014, cifra que ya era precaria dado que la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), el mayor consumidor industrial del país, operaba a niveles mínimos en aquel entonces.

“Al sector se le dejó de invertir desde la crisis de los 90. Y aún con la emergencia eléctrica no se logró mejorar ni la generación ni la transmisión. Además, el 50% de la energía que se genera no se puede cobrar ya que se piratea”, explicó a EL TIEMPO Oswaldo Felizzola, coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente de Venezuela.  

Gas y electricidad: un ciclo roto

La estrategia histórica de Venezuela era una simbiosis simple pero efectiva: Pdvsa suministraba el gas y Corpoelec devolvía la electricidad. Este ciclo se rompió. Hoy, el deterioro eléctrico es uno de los responsables de la caída en la producción petrolera; sin energía constante, los pozos y las estaciones de bombeo simplemente se detienen.

Una fuente con conocimiento del tema agregó que la recuperación del sistema requiere tiempo, una arquitectura financiera monumental y “voluntad política”.

Según Washington, Delcy Rodríguez, ahora encargada de liderar Venezuela, “ha cooperado” y cumplido las exigencias de Estados Unidos, país que ha sostenido reuniones con gigantes petroleros para incorporarlos a la inversión en Venezuela.

Parte de la propuesta de Donald Trump para el tema energético es establecer prioridades como la atención de las líneas de transmisión y la recuperación de la capacidad de generación, impactando directamente la vida cotidiana, ya que los venezolanos sobreviven diariamente a largas horas sin electricidad.

También se ha autorizado la entrada a Venezuela de equipos de repuestos y servicios especializados.

El mapa del rescate: tiempos y costos

A diferencia de otros sectores, la recuperación eléctrica no será inmediata. Se estima una hoja de ruta dividida en dos etapas críticas:

  • Fase 1: Estabilización operativa. Con una inversión de entre 30 y 50 millardos de dólares en un plazo de cinco años, se busca estabilizar el sistema actual. El objetivo inmediato es detener los apagones y garantizar energía para reactivar la producción petrolera.  
  • Fase 2: Reactivación industrial. Para que Venezuela recupere su músculo económico total, la cifra podría escalar fácilmente hasta los 100 millardos de dólares.  

“Reactivar el sector eléctrico, al menos en la primera fase, garantizaría la recuperación de la producción petrolera, así como la mejora en los apagones. En la segunda fase, reactivar la CVG produciría una mejora en la calidad de vida al diversificar la economía petrolera, incluso haciendo atractiva la inversión para más empresas en Venezuela”, detalla Felizzola.

¿Venezuela se encamina hacia un nuevo siglo de oro?

La apuesta de esta inversión internacional no solo busca aliviar la crisis humanitaria derivada de las fallas en los servicios públicos. Su objetivo es estratégico: al recuperar la electricidad, se diversifica la economía más allá del crudo, haciendo a Venezuela atractiva para nuevas empresas globales.

Algunos optimistas incluso sugieren que, de ejecutarse estos planes con transparencia, Venezuela podría emular el esquema de crecimiento sostenido que experimentó durante el segundo cuarto del siglo XX cuando se transformó en una potencia emergente.

Por ahora, el anuncio de Estados Unidos representa el primer paso de un camino largo y costoso. El sistema eléctrico ya no es solo un problema de ingeniería; es el tablero donde se juega el futuro de la viabilidad económica de la nación.