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El plan petrolero de Trump

Bloomberg Línea 

La incursión de fuerzas especiales de Estados Unidos que capturó a Nicolás Maduro en Caracas se ejecutó sin contratiempos tras meses de planificación. Lo que viene ahora en Venezuela, en cambio, probablemente sea mucho más desordenado y prolongado, lo que pone en duda las expectativas de una recuperación económica rápida impulsada por el petróleo.

El presidente Donald Trump asegura que administrará a distancia la nación latinoamericana, apoyado de una presencia inédita de la Armada estadounidense en el Caribe. 

Sin embargo, dado el gran tamaño de la acumulación militar, no puede mantener esa presencia indefinidamente. El Departamento de Defensa ya se ha visto obligado a trasladar tropas y equipos desde Oriente Próximo y otros lugares.

Para atraer inversiones de compañías petroleras, la Casa Blanca debe además sortear una serie de obstáculos que van desde las disputas internas del régimen y la inestabilidad política más amplia hasta el control de décadas de corrupción generalizada, incluso en el Poder Judicial y en el gobierno de la presidenta interina recientemente juramentada, Delcy Rodríguez.

Trump restó importancia a los riesgos cuando encabezó el viernes una reunión con ejecutivos del sector petrolero, en la que pronosticó un rápido acuerdo para que grandes compañías inviertan al menos US$100.000 millones en Venezuela.

Pero no convenció a todos. El director de Exxon Mobil calificó a Venezuela como “no apta para invertir”, lo que provocó el descontento de Trump. 

“Probablemente me inclinaría por mantener a Exxon fuera”, dijo Trump el domingo. “No me gustó su respuesta. Se están haciendo los graciosos”.

Sin embargo, otros gigantes petroleros como Vitol Group y Trafigura Group ya están en conversaciones con grandes refinadores indios y chinos sobre posibles ventas de crudo venezolano.

Mientras los dólares comienzan a fluir, Trump dio otro paso hacia el control de las futuras ventas de petróleo venezolano y sus ganancias al declarar una emergencia nacional y emitir una directiva destinada a bloquear las reclamaciones de acreedores sobre los ingresos.


La reestructuración de la deuda soberana venezolana será una de las más grandes y complejas del mundo. Un grupo de inversionistas globales dijo que está listo para iniciar conversaciones sobre más de US$60.000 millones en bonos venezolanos en default.