El mercado de vehículos usados en Mérida: un reto, pero también una oportunidad para reactivar la movilidad y la economía local

Tomado de: La Venezuela de Antier
Eduardo Garcia Acosta
En el estado Mérida, el mercado de vehículos usados funciona como un reflejo directo de la vida económica de nuestra región: dinámico en su necesidad, pero constreñido por condiciones que frenan su crecimiento natural. Hoy, más que nunca, los merideños enfrentan precios elevados, oferta limitada y transacciones que se dilatan en el tiempo, lo que revela no solo un mercado estancado, sino también la necesidad de respuestas claras y estructurales que lo reactiven al servicio de la comunidad.
En portales locales de venta se observan vehículos en Mérida con precios que, en muchos casos, rondan los 7.000 a 10.000 dólares para unidades con más de una década de uso, mientras modelos más recientes pueden superar ampliamente esas cifras. Esta realidad evidencia una oferta limitada frente a una necesidad constante de movilidad, especialmente en un estado donde la geografía y la conexión entre municipios hacen del vehículo un instrumento casi indispensable.
A nivel nacional, estudios recientes han señalado incrementos importantes en los precios de vehículos usados durante el último año. Esa tendencia también impacta al mercado merideño, donde el comprador promedio evalúa con mayor cautela cada decisión, consciente de que el valor de estos bienes muchas veces no responde a su vida útil real, sino a la escasez estructural que persiste en el país.
Para muchas familias merideñas, adquirir un vehículo no es un lujo: es una herramienta de trabajo, un medio para trasladarse entre municipios, o incluso la base de pequeños emprendimientos. Cuando los precios se perciben distorsionados y la oferta es reducida, la consecuencia inmediata es la desaceleración de las ventas y la prolongación de los tiempos de negociación. El mercado se enfría, no porque no haya necesidad, sino porque falta confianza.
Sin embargo, este escenario no debe verse únicamente como una limitación. También representa una oportunidad estratégica para el desarrollo regional. El mercado de vehículos usados puede dinamizar empleo en talleres, ventas de repuestos, servicios mecánicos, seguros y trámites administrativos. Puede convertirse en un eje complementario de reactivación económica si se acompaña de políticas claras que faciliten su funcionamiento.
Simplificar trámites de transferencia, reducir costos burocráticos, promover mayor transparencia en la información de precios y fomentar esquemas de financiamiento accesibles serían pasos concretos para devolver fluidez al sector. La articulación entre autoridades, comerciantes y plataformas digitales puede generar un entorno más confiable y competitivo.
El mercado automotriz en Mérida no está detenido; está contenido. Y liberar su potencial depende de algo esencial: reglas claras, confianza institucional y visión de largo plazo. Si logramos avanzar en esos pilares, no solo se ajustarán los precios a niveles más racionales, sino que también se fortalecerá la movilidad y la actividad económica del estado.
Mérida tiene talento, emprendimiento y capacidad de adaptación. Transformar este desafío en oportunidad es una tarea posible, siempre que asumamos el compromiso de construir condiciones que impulsen, en lugar de frenar, el dinamismo natural de nuestros mercados.

